origen de la expresión "merienda de negros"

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origen de la expresión "merienda de negros"

Mensaje por Yoda el Mar Nov 25, 2008 6:22 pm

Sin animo de ofender a nadie sea del color que sea, aqui os dejo una extensa explicación del origen de esta curiosa expresión que seguramente todos hemos utilizado alguna vez y que no sabiamos de donde venia, es largo pero curioso.



Esto es una merienda de negros
pertenece hoy a ese grupo de frases, que según los libros de estilo, no deben
utilizarse por resultar ofensivas para un colectivo. Tales son: le hizo una
judiada, le engañó como a un chino, esto es una gitanería
, etc.


El Diccionario de la Real Academia (22.ª
edición, 2001) registra las dos expresiones coloquiales merienda de
negros
(‘confusión y desorden en que nadie se entiende’) y
boda de negros (‘función
en que hay mucha bulla, confusión, grita y algazara’). El primer diccionario
académico (1780) registra
hacer merienda
de negros
: ‘confundir y enmarañar algún negocio o
dependencia, a fin de alzarse con el útil, perjudicando a los que debían tener
parte en él’. El diccionario académico de 1837 sigue esta definición y aun
acentúa el sentido negativo: ‘meter a barato una cosa, quedándose con ella
aquellos que la manejan y traen entre manos’. El diccionario académico de 1899
da una definición menos negativa y elimina las connotaciones de ‘confundir para
aprovecharse de algo’ y establece una definición que perdurará en todos los
diccionarios académicos hasta 1984: merienda de negros ‘confusión y
desorden en que nadie se entiende’. Esta definición aparece en todas las
ediciones hasta 1984 en que aparece un añadido: merienda de negros
‘confusión y desorden en que nadie se entiende. [fig] Reparto caprichoso o
desaprensivo’. A partir de 1989, todos los diccionarios académicos repiten la
definición abreviada: ‘confusión y desorden en que nadie se entiende’ y eliminan
‘reparto caprichoso o desaprensivo’.


Posiblemente en su origen las expresiones
merienda de negros y boda de negros tenían un sentido más
negativo: el negro como una persona carente de orden y anárquica, pronta a
saltarse las reglas vigentes que rigen la sociedad.


Estas expresiones tienen que ser fruto de
la época colonial. No las encontramos en inglés, idioma en al que se traducen
estas expresiones españolas por free-for-all y bedlam). En 1932,
el escritor inglés Evelyn Waugh escribió
Black
Mischief,
que fue traducida al español con el título
más bien arbitrario de Merienda de negros.
Transcurre alrededor de 1930 en Azania, un imaginario país africano, con la
mezcla del pueblo primitivo y bárbaro con la vida colonial inglesa.


Pero el origen de estas expresiones es
anterior al colonialismo inglés. A los largo del siglo XVI y primera mitad del
XVII la esclavitud negra fue más importante en la península que en las colonias
americanas. La situación se invertirá hacia la segunda mitad del XVII.



Desde el periodo medieval, llegaron a las
ciudades españolas decenas de miles de esclavos de origen subsahariano. La
afición de estos grupos por la música y el baile despertó pronto el interés de
la sociedad española que les permitía celebrar sus fiestas. Para las autoridades
civiles, estas fiestas fueron motivo de intranquilidad por los continuos
altercados que se producían tras la abundante ingestión de vino.


«La iglesia, por su parte, denunció
continuamente la gran sensualidad que, en su opinión, era característica de los
citados bailes. Con el fin de facilitar su condena (y reducir su vertiente
sensual) favoreció su inclusión en las fiestas de carácter religioso, como la
del Corpus, en la que los negros con sus danzas y bailes (en calidad de
diablitos) representaban al pecado que era finalmente vencido por la divinidad
de sus amos blancos. Debe recordarse que uno de los más importantes privilegios
de las cofradías de negros fue su participación en los desfiles procesionales,
especialmente durante el Corpus Christi, la Semana Santa y otras fiestas
religiosas.


Las habilidades musicales de negros y
mulatos, esclavos y libertos, así como su habla característica, no tardaron en
ser ridiculizados por parte de los demás sectores de la sociedad, por más que
algunos de ellos no gozaran de mucha más consideración social que sus vecinos
negros. Así, los desfiles procesionales de las cofradías de los negros
sevillanos fueron objeto de las burlas hirientes del público asistente, que
aprovechaba su paso "para reír y mofar della". Un testigo coetáneo afirmó al
respecto que "pareze más entremés de comedia que acto de devoción". En el teatro
y la literatura de los siglos XVI, XVII y XVIII abundan los personajes negros
caracterizados como tipos cómicos y grotescos, casi siempre víctimas de feroces
parodias: "El negrito hablador y sin color anda la niña", "Negro del mejor amo",
"Del negro hablador", "Sainete y baile de los negros", "El Entremés de los
negros", "Negra por amor", "Negro más prodigioso", "Baile entremesado de los
Negros", "Los negros de Santo Tomé", etc. A pesar de lo expuesto, los cantes y
bailes de origen africano fueron penetrando y/o influenciando los bailes y
cantes españoles y/o andaluces en un proceso todavía escasamente conocido.»
[Eloy Martín Corrales: “Flamenco
y música negra. Los sones negros del flamenco: sus orígenes africanos”]


«El hambre, pero también la risa, la
religión o los celos, fueron motivos suficientes para comerse a un semejante, al
menos en los reinos de los pícaros, los devotos o los amantes de la literatura
áurea. Esta antropofagia literaria vertía en palabras, según la preceptiva
aristotélica, una realidad que no fue ajena a una Europa devastada por el hambre
y por las guerras. Pero la repetida aparición de la temática caníbal en la
literatura española del Siglo de Oro tuvo, al menos, dos de sus razones
señaladas en la renovación del dogma eucarístico y en las noticias que llegaban
desde los territorios americanos. La Contrarreforma se esforzó en subrayar la
materialidad de la eucaristía e insistió en la transformación del pan y el vino
en carne y sangre reales de Cristo; esa misma metamorfosis tuvo su continuación
metafórica en el uso de la antropofagia sagrada como mecanismo de representación
del sacramento. Por virtud de la religio amoris y en relación con el
neoplatónico intercambio entre los amantes, la antropofagia eucarística pasó a
formar parte del arsenal de la poesía petrarquista y de sus derivaciones
dramáticas. La antropofagia se convierte entonces en símbolo de íntima unión
entre personas, fueran éstas creyentes que se ofrecen como alimento para la
divinidad y se comen simbólicamente a su Dios o amantes que se alimentan de sus
amados. Por otro lado, las crónicas y pliegos sueltos impresos sobre América y
las costumbres alimenticias de sus habitantes dejaron una profunda huella en la
imaginación colectiva de los españoles de la época, que reflejaron en su
literatura culta y popular un interés constante por la posibilidad, real o
imaginada, de comerse a los iguales.


En realidad, la cultura barroca se movió
entre dos polos estéticos y reales, el exceso y la escasez, que, en el ámbito de
lo alimenticio, se convierten en sobreabundancia y necesidad, en empacho y
hambre, motivo constante en el imaginario de la época. Ambas pueden conducir a
la antropofagia: en el primer caso, por gula; en el segundo, por imperio de las
circunstancias digestivas. La antropofagia se presenta como un proceso de
degradación del ciclo alimenticio por el que la nutrición humana pasa de lo
comestible, es decir, de lo aceptado socialmente como comestible, a lo no
comestible, a lo repugnante. Tras esa división se esconde otra distinción social
e ideológica, que separa al nosotros, con el que se representa la
civilización, el orden y la verdad comúnmente aceptada por un colectivo, del
los otros
, donde se ubica no sólo lo exótico, sino también lo ilícito. Lo
mismo ocurre con la alimentación, pues, aunque ‘nosotros no comemos carne
humana’, no por ello dejamos de sentir una curiosa repugnancia por los que lo
hacen y de querer contemplar, desde la seguridad de nuestra civilización, el
horror de los que habitan más allá de sus márgenes morales y geográficos. No en
vano, los salvajes, los herejes, los infieles o los poseídos por Satanás comían
hombres como signo de su maldad y barbarie.» [Luis Gómez Canseco, Universidad de
Huelva: “Antropofagia
literaria en el Siglo de Oro”]


En Quevedo es fácil encontrar burlas
crueles sobre negros y judíos. Un buen ejemplo es su famoso romance burlesco
Boda de negros [ver texto en


http://www.los-poetas.com/f/quev1.htm#BODA%20DE%20NEGROS
], en el que
describe una boda de dos esclavos negros a los que ridiculiza salvajemente
aplicando el estereotipo racial.






Merienda de negros


definiciones en los
diccionarios




merienda de
negros.



f. coloq.
Confusión y desorden en que nadie se entiende.


boda de
negros.



f. coloq.
Función en que hay mucha bulla, confusión, grita y algazara.


[DRAE]

esto es una merienda de negros

alemán: das ist ein heilloses
Durcheinander


hacer merienda de negros
[1780 ACADEMIA USUAL]


«Confundir y enmarañar algún
negocio o dependencia, a fin de alzarse con el útil, perjudicando a los que
debían tener parte en él.»


hacer merienda de negros
[1837 ACADEMIA USUAL]


«Meter a
barato una cosa, quedándose con ella aquellos que la manejan y
traen entre manos.»


merienda de negros
[1899 ACADEMIA USUAL]


«Confusión y
desorden en que nadie se entiende.»


Esta
definición aparece en todas las ediciones hasta 1984 en que
aparece un añadido:


merienda de negros
[1984 ACADEMIA MANUAL TOMO IV (Incógnito-Papel)]


«Confusión y
desorden en que nadie se entiende. [fig] Reparto
caprichoso o desaprensivo.»


merienda de negros
[1989 ACADEMIA MANUAL]


«Confusión y
desorden en que nadie se entiende.»


merienda de negros
[1992 ACADEMIA MANUAL]


«Confusión y
desorden en que nadie se entiende.»


merienda de negros

«Arreglo o
reparto hecho caprichosa o desaprensivamente entre varias
personas.» [María Moliner: DUE]




Cena de
negros
. Confusión, desorden, riña. Hablando de
cualquier reunión que acabó en desorden, decimos Se volvió CENA DE
NEGROS. El Diccionario dice: boda de negros, y merienda de negros.

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